Japón: Ciudades y otros lugares de interés

Tokyo y sus alrededores


Región de KantoSantuarios, templos y jardines. Mercados callejeros y placeres gastronómicos. Museos y galerías de arte. Artes tradicionales del espectáculo y artes de lo efímero. Arquitectura. Alta tecnología. Todo eso es Tokyo… y mucho más.

Descubrir Tokyo es adentrarse en una metrópolis fascinante donde convive la tecnología moderna y vanguardista junto a una cultura milenaria y refinada. Sorprenderse con una chica ataviada con un bello kimono paseando junto a imponentes y modernos rascacielos que relejan en sus fachadas milenarios templos y hermosos jardines zen o disfrutar de su selecta gastronomía.
Tokyo es una metrópolis gigantesca. Es enorme. Suba al mirador de las torres del Gobierno Metropolitano en Shinjuku y la jungla de hormigón y asfalto no tiene fin.
Al anochecer las luces de los rascacielos y edificios centelleando en el horizonte nos recuerdan a una película de ciencia ficción. Las luces del día nos muestran la imponente silueta del monte Fuji, hacia el oeste y la formidable bahía de Tokyo atravesada por el puente Rainbow al sur.
Es una metrópolis ordenada, segura y limpia. Bueno, ordenada no precisamente, desde el punto de vista urbanístico. En el corazón de Tokyo se encuentra actualmente el Palacio Imperial, antigua ubicación del Castillo de Edo, nombre originario de la ciudad. Edo se desarrolló alrededor del castillo del Shogun Tokugawa. Los sucesivos incendios, referidos orgullosamente por los propios “Edo-Ko” (hijos de Edo) como las “flores de Edo”, los terremotos (terremoto de Kanto en 1923) y los devastadores bombardeos sufridos por la ciudad en la II Guerra Mundial han obligado a una constante labor de reconstrucción urbana.
El “centro” de Tokyo (mapa) como orientación básica, es el área englobada y circundante con la línea de tren Yamanote (algo asi como la Circle Line de Londres), línea circular que conecta las principales zonas de ocio y servicios. La línea Yamanote tiene 29 estaciones de tren. Cada 2 minutos pasa un tren. Alrededor de 3,5 millones de personas utilizan la línea Yamanote cada día. En el centro del círculo se encuentra el Palacio Imperial y en el perímetro del círculo se suceden las estaciones de Tokyo, Shinagawa, Ebisu, Shibuya, Shinjuku, Ikebukuro, Ueno… unidas por la línea Yamanote, formando un conglomerado de centros urbanos, ciudades dentro de la ciudad. En efecto, alrededor de estos verdaderos centros urbanos encontramos bulliciosas y ajetreadas zonas comerciales. Impactantes carteles luminosos en llamativos caracteres orientales, gigantescas pantallas de televisión con reclamos publicitarios, una variedad increíble de productos y servicios. Alucinante la multiplicación de pantallas, luces y sonidos. La metrópolis está perfectamente conectada por una moderna, eficaz y tupida red de comunicaciones e infraestructuras de transportes que con frecuencia atraviesa el paisaje urbano en forma de autopistas elevadas y líneas de trenes y Shinkansen (tren bala), además de las líneas subterráneas de metro, etc…Moverse a través de esta red de comunicaciones no es complicado. En todas las estaciones, junto a los paneles en japonés existen paneles informativos en caracteres occidentales, romanos. Los principales lugares turísticos también tienen información destinada a los no japoneses, folletos y mapas de las atracciones turísticas en varios idiomas. Paradójicamente detrás de cada uno de estos centros urbanos  se extienden encantadores barrios residenciales con apiñadas casas unifamiliares, entre estrechas y laberínticas callejuelas, rincones para descubrir increíbles templos o tradicionales comercios. Ya sea en las grandes zonas comerciales o en las tranquilas áreas residenciales es un verdadero privilegio contemplar tranquilamente la vida en Tokyo.

Un Tokyo seguro y limpio, donde te sorprenderás por el sentido cívico y la educación de los japoneses en el trato diario.

El Palacio imperial, que antaño era el Castillo de Edo, sigue estando apartado detrás de los profundos fosos originales que fueron cavados. Unas espléndidas puertas y antiguas torres apuntalan el recinto a intervalos regulares. El Nijubashi, un elegante puente con dos arcos, conduce a la entrada principal, abierta al público en algunas ocasiones. El Jardín Este (Higashi Gyoen) estaba antaño ocupado por la torre del homenaje original. Cada estación del año, flores y floraciones embellecen el jardín convirtiéndolo en un lugar de descanso ideal para todos.
Al oeste de la estación de Tokyo se encuentra Marunouchi, la zona comercial más inmensa del Japón. Aquí podemos ver innumerables edificios que no sólo albergan oficinas comerciales, sino también tiendas de moda, restaurantes y cafeterías que atraen la vista de los visitantes e invitan a pasar ratos amenos.
Un paseo de unos diez minutos les llevará hasta Ginza, famosa en el mundo entero por la elegancia de sus boutiques y por el destello multicolor del neón de sus rótulos luminosos. El Teatro de Kabuki-za (en inglés) sólo está a unos pasos de allí.
Alejándose de la agitación de Ginza y de Yurakucho, giren hacia el espacioso barrio de Ueno donde les está esperando el Parque Ueno, el más grande de la capital. Desde principios del mes de abril, el jardín se convierte en un paraíso de cerezos en flor que inundan el verdor con un suave rosa pálido y atraen una multitud de paseantes y excursionistas con sus cestas de comida. El parque, rodeado de numerosos y variados museos, forma un vasto núcleo de arte y cultura.
Si les apetece una escapada por el pasado de Tokyo, nada mejor que el barrio de Asakusa (en inglés). Las numerosas calles apartadas y estrechas están bordeadas por casas antiguas y tenderetes donde se venden artículos tradicionales, kimonos de tela peinada fabricados a mano. El Templo Sensoji (en inglés) de Asakusa, en cuyo recinto hormiguean los pasajes comerciales, es un lugar ideal para hacer provisiones de souvenirs.
Shinjuku, en la parte oeste y enlazada con la ciudad, es una mezcolanza de bares y clubes nocturnos populares y ruidosos con grandes almacenes y boutiques que les ofrecerán compras refinadas y sofisticadas. En estas afanadas inmediaciones, el Jardín Nacional de Shinjuku Gyoen les parecerá un resquicio de paz. En el barrio de Hatsudai, muy cerca, el complejo de Tokyo Opera City alberga dentro de sus muros una ópera de gran envergadura.
Shibuya, cerca del apacible Santuario Meiji (en inglés) y de Harajuku y Aoyama (en inglés), los barrios de moda, es el lugar soñado para aquéllos que quieren hacer compras y entretenerse a la vez. Muy frecuentado, principalmente por los jóvenes conectados de la capital, Shibuya es el centro por donde pasan todas las innovaciones que se producen en Tokyo y a partir del cual permanentemente se divulga la “cultura de la juventud”. Asimismo, aquí es donde se ha instalado el escaparate de la vanguardia de la moda y del arte internacional. Sentarse en la terraza de una cafetería y tomar una copa observando el insólito desfile de las gentes que van y vienen es un goce al que les será difícil resistirse.
Roppongi, lleno de lugares de diversión nocturna que deleitan a los turistas internacionales, presenta otra faz como un centro artístico y cultural con la inauguración de Tokyo Midtown (en inglés), el Centro Nacional de Arte de Tokyo, y Roppongi Hills.
Odaiba, construido sobre tierras enmendadas en el Puerto de Tokyo, es una zona que nos ofrece diversos puntos atractivos así como el centro comercial Palette Town y las instalaciones balnearias que recrean una atmósfera de la época de Edo, Oedo Onsen Monogatari.

Alrededores de Tokyo

Tokyo Disney Resort, el parque temático que más les gusta a los japoneses, se accede a éste a partir de la estación Maihama, a 17 minutos en tren desde la estación de Tokyo.
Yokohama, la segunda ciudad más grande de Japón, es una de las primeras ciudades que se abrió a los residentes extranjeros durante la Restauración de Meiji (1868-1912). Hoy en día, es una ciudad portuaria hirviente de actividad y con varias construcciones inscritas en la historia del país. Asimismo, el extenso Jardín Sankeien. Minato Mirai 21, frente al mar, es un polo de atracción para la joven generación. Allí podrán ustedes dedicarse a las compras más agradables, tomándose una pausa para intentar una aventura culinaria excepcional. El barrio chino de Yokohama, China Town, está también jalonado por excelentes restaurantes.
Kamakura, a una hora en tren desde Tokyo, es una tranquila y pequeña ciudad costera salpicada de templos con atmósfera silenciosa. De la presencia del gobierno feudal que tomó posesión de sus barrios en 1192, ésta conserva hoy una herencia histórica de primerísima importancia. Por supuesto, es el Gran Buda de bronce del Templo Kotokuin el que atrae a Kamakura el mayor número de visitantes. Este impresionante “Daibutsu” es un gigante de 13,35 metros de alto y 93 toneladas, y está meditando bajo la bóveda celeste en la postura del loto.
Muy cerca de la estación de Kamakura se encuentra el Santuario de Tsurugaoka Hachimangu y las calles del barrio ya no cuentan sus innumerables templos budistas, sencillos o más imponentes. Un despreocupado paseo por aquí les hace deslizarse hacia el siglo XII, en plena época de Kamakura. Y cualquiera que sea el templo cuyas murallas elijan franquear, serán acogidos por los suaves murmullos de sus flores y su manto de verdor.
La península de Izu, al sur de Hakone, es un destino muy preciado por sus estaciones termales. La cadena montañosa de Amagi, con sus innumerables baños calientes y sus cascadas de agua, forma la espina dorsal de la península. Las siete islas de Izu son un maravilloso lugar de vacaciones, ofreciendo a la vez unos magníficos paisajes marinos y una impresionante estructura volcánica. La isla de Oshima, por ejemplo, de las más apreciadas, sólo está a 1 h 45 en barco de gran velocidad con salida desde Tokyo, lo que les permite descubrirla haciendo una excursión de un día.
El onsen de Kusatsu (en inglés) es una de las estaciones termales más famosas de Japón y se encuentra a menos de cuatro horas de Tokyo en una línea directa de autobús. El agua mineral de los balnearios, extremadamente ácida y suficientemente activa como para disolver una pieza de 1 yen en una semana, es extraordinariamente eficaz.



El Rainbow Bridge, iluminado de noche

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